Lo que Feldenkrais podría hacer por Rihanna (y por ti)

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por Ernesto Cortés

 

Confieso que, aparte de ‘Work’, nunca he escuchado una canción completa de Rihanna y realmente no he seguido su carrera ni estoy al tanto de sus premios, chismes y éxitos. Pero como todo habitante de este planeta, sé de su existencia, particularmente porque vivo en Colombia, y Rihanna hizo un dueto con Shakira, y esas son cosas que uno no puede ignorar si vive en Colombia.

En días recientes mi interés por Rihanna se ha despertado finalmente, aunque por una razón que no tiene tanto que ver con su rol en la cultura pop como con una curiosidad fisiológica que alguien en internet descubrió: Rihanna no puede hacer guiños con un solo ojo.

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Cada vez que lo intenta, el otro ojo, en mayor o menor medida, también se cierra. No hay una diferenciación clara en los músculos de los párpados.

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Guiñar el ojo no es precisamente una habilidad de vida o muerte para los humanos, como quizá lo fue para algún antepasado mamífero marino que nos la heredó. Hace millones de años alguna forma de vida acuática comenzó a desarrollar la capacidad de mantener un ojo abierto mientras dormía (capacidad que se quedó en el ADN del delfín, entre otros mamíferos), y entonces se dio la alquimia genética que fue pasando de generación en generación hasta nosotros, que en realidad ya no la necesitamos en términos de sobrevivencia, así que hemos transformado su sentido, de necesidad biológica a expresión social.

En el proceso de investigar esto, encontré gente en mi entorno que, como Rihanna, no pueden cerrar solamente un ojo a la vez sin involucrar en alguna medida los músculos del otro párpado. Y si bien no pude hallar un estudio formal sobre esto, di con varias encuestas online (sin verdadero peso estadístico en realidad, solo las cito como referencia vaga) en las que un 10%-15% de los encuestados reporta imposibilidad para cerrar un solo ojo. Rihanna no está sola en esta particularidad, y al igual que el resto de la humanidad que no puede guiñar, puede vivir su vida felizmente sin extrañar esa capacidad.

Lo que me llamó la atención en este caso en particular, es que por la naturaleza de su trabajo a Rihanna en realidad sí le sería útil poder guiñar el ojo. No es que le haya hecho falta hasta ahora para ser reconocida mundialmente como un ejemplar de ser humano notable por su belleza y habilidades artísticas, pero nunca está por demás aumentar los marketable skills, en este caso, un mejor control de los músculos faciales, así que me pregunté, ¿podría Rihanna –o cualquier ser humano, for that matter– aprender a guiñar un solo ojo? Me dediqué a ver qué decía la ciencia al respecto.

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Uno de los primeros interesados en el tema de los parpadeos y los guiños en los animales fue Walter Putnam Blount, médico norteamericano estudiando entonces en Edimburgo que a los 27 años publicó un estudio sobre este tema. Con los años, Walter se convertiría en un renombrado ortopedista, y de hecho hay una enfermedad que lleva su nombre, pero esa es otra historia. Poco después de esto, en 1932, Ralph Wesley Danielson publicó en el American Journal of Ophtalomogy una investigación sobre la dificultad y la imposibilidad de algunas personas para guiñar un ojo. Concluyó, entre otras cosas, que por lo general el ojo más débil es el que más facilidad tiene para guiñar. 

Ya en épocas más recientes y con tecnología más avanzada a su disposición, médicos como Vincent Ferrera, neurólogo de la Universidad de Columbia, han explicado la razón para esta falta de diferenciación de los párpados en algunas personas: los movimientos de la cara están controlados por el Nucleus nervi facialis, una colección de neuronas en el tronco del encéfalo que enervan los músculos faciales. Ahora bien, los músculos de la parte superior de la cara reciben señales de ambos lados del cerebro al mismo tiempo, pero son señales débiles comparadas con las que reciben los músculos de la parte inferior de la cara, que si bien son unilaterales (el lado izquierdo del cerebro controla solo el lado inferior izquierdo de la cara) son más claras y robustas. Esto explica por qué una persona puede hacer muchos gestos con la boca, pero no le es tan fácil aprender a levantar solo una ceja. Misma razón para la dificultad al diferenciar los párpados.

Sin embargo, ni estos precursores ni otros fisiólogos que estudiaron y explicaron muy bien las razones para el cierre unilateral voluntario del párpado hablan sobre una posible mejoría en esa condición. De hecho, Ferrera dice que “hasta donde sé, no hay un entrenamiento que de alguna manera haga crecer conexiones neuronales extra, pero si los lectores quieren intentarlo, bienvenidos”. 

A diferencia de Ferrera, hay otros investigadores, como Norman Doidge, que han encontrado evidencia de que funciones como la anteriormente descrita se pueden mejorar, y que el cerebro puede aprender a sanarse a sí mismo gracias a la neuroplasticidad. En su más reciente libro, The brain’s way of healing, Doidge presenta varios casos clínicos, y dedica un par de capítulos a una de las técnicas que más impacto tienen en el desarrollo de la neuroplasticidad y la recuperación de habilidades motoras: el Método Feldenkrais.

Así que me dediqué a consultar a maestros de Feldenkrais. El primero fue Alan Questel, director del programa de formación profesional Feldenkrais Colombia, y uno de los más experimentados exponentes de este sistema de educación somática. Le plantee el caso, sin decirle que se trataba de Rihanna. ¿Se podría hacer algo desde Feldenkrais? Alan me contestó por mail:

Hhhmm… ¿puede abrir un ojo más que el otro? Yo comenzaría por ahí. O bien, en un estado de quietud, ¿podría un ojo ser cerrado por alguien más? Tendría que ver a la persona de manera directa cuando trata de hacer el movimiento para ver específicamente qué hacer, pero definitivamente creo que con Feldenkrais podría aprender a hacerlo.

Luego consulté (de nuevo, sin revelar que se trataba de Rihanna) en un foro privado online para practicantes de Feldenkrais, y ahí recibí respuestas de maestros de muchas partes del mundo que coincidieron con Alan: con Feldenkrais se puede reeducar al sistema nervioso para aprender a cerrar un solo párpado. 

Alfons Grabher, de Suiza, me contó que cuando era adolescente se entrenó a sí mismo durante dos semanas para aprender a levantar una sola ceja, y especuló que el mismo proceso podría servir para aprender a cerrar solo un ojo. Kim Wise, de Australia, sugirió un ejercicio breve: “Haz que cierre los dos ojos, luego que abra uno solo. Si eso no funciona, hazlo usando las manos, abriendo solo un párpado, hasta que pueda mantener solo uno abierto. _mg_47321Repite muchas veces”. Helen O’Farrell, de Inglaterra, contó que ella tiene esa condición, y que ha encontrado algunas lecciones que le han ayudado un poco, pero que en realidad no le molesta no poder guiñar el ojo, así que nunca le ha puesto mayor atención. Daniela Picard, de Rumania, se ofreció a diseñar una miniclase de Autoconciencia a Través del Movimiento para tratar el caso, y Gabriella Piccioni me comentó que en los archivos de la Federación Internacional de Feldenkrais hay un video de Moshe Feldenkrais trabajando en una sesión de Integración Funcional con una niña que no puede abrir bien un ojo (desafortunadamente no pude localizar el video).

En síntesis: sí. Si Rihanna (y mis dos roomates que tampoco pueden guiñar el ojo) quisieran, pueden aprender a hacerlo con la ayuda de un practicante de Feldenkrais que las conduzca en un proceso de reeducación del sistema nervioso a través del movimiento consciente y la atención dirigida. El método no solo ayuda en los problemas de las funciones musculares mayores y más comunes, como el dolor de espalda o el túnel carpal, sino también en sutilezas que pueden ser tan insignificantes y caprichosas como el poder cerrar un solo ojo, para expresar coquetería o complicidad, ya no por una razón de sobrevivencia biológica, sino con una motivación social o íntima.

 

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Este sábado tendremos un webinar con Alan Questel en el que no hablaremos precisamente de Rihanna, pero sí de otras aplicaciones muy concretas del Método Feldenkrais para tu vida, tus actividades y tus intereses. Si nunca has asistido a una clase online de Alan, esta es tu oportunidad de aprender de uno de los principales expertos en el cuerpo humano en movimiento, quien además comparte sus conocimientos usando el humor y un estilo personal generoso y práctico. 

Este encuentro es el sábado 5 de noviembre a las 8:00 am hora de México, 9:00 de Colombia, 11:00 de Buenos Aires y 3:00 pm de Madrid. Para inscribirte, solo tienes que registrar tu nombre y correo en este formulario, hacer clic en el mail de confirmación que recibirás segundos después (revisa la pestaña de ‘Promociones’, en gmail) y el sábado te enviaremos el enlace para conectarte al webinar.

Esta clase es gratuita, para todo público, y se impartirá en inglés, con traducción al español. ¡Te esperamos!

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2 Comments

  1. Patricia Othaz
    6 meses ago

    Excelente Ernesto! te felicito por tu investigación y no me cabe la menor duda que es posible realizarlo con Feldenkrais y tb por supuesto con Movimiento Inteligente de Lea, del que somos alumnos ambos. Es más me ha entrado el deseo de generarme una miniclase e imaginería para comenzar a intentarlo, yo tengo esa habilidad solo en un ojo, así que me has motivado, muchiiiisimas gracias!!

  2. Angélica
    5 meses ago

    Excelente Ernesto! no había leído este artículo. Te cuento que hace algunos meses era incapaz de hacer esto: guiñar un ojo, mover las cejas, mover la nariz, etc. Luego de advertir todos aquellos lugares que no habitaba en mi y con una clase de Lea para relajar cara y mandíbula comencé a aplicarlo a otras partes de mi rostro y cada día tengo mejores resultados. Me siento como niña chica cada vez que logro algo distinto!. Muchas gracias por compartir.

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